Tres corazones humanos han sido encontrados en las inmediaciones del Museo del templo mayor en la ciudad de México. Los tres corazones fueron colocados, cada uno, en tres ruinas prehispánicas: El adoratorio a Tláloc, La casa de las águilas y el Altar de Tzompantli. Un periodista iniciado en la nota roja y una arqueóloga, protagonistas de esta historia, persiguen a un asesino serial que replica sacrificios aztecas con la finalidad de traer a nuestro tiempo a los Dioses sepultados por los españoles, acallados por la religión impuesta tras la conquista.
Casasola, periodista del "Semanario sensacional" dedica tiempo y vida a un reportaje referente a los vagabundos de la ciudad de México. Vive con ellos, come con ellos, se vuelve uno de ellos, hasta que su jefe lo contacta para pedirle ayuda: un asesino anda suelto en la ciudad y su reportero de nota roja no responde al llamado, mientras que las autoridades (qué se ha visto antes en la realidad que supere a la ficción) lo toman como un hecho aislado. Casasola deja en pausa el proyecto en el que estaba en cuerpo y alma para iniciar una carrera contra el reloj donde el único objetivo es atrapar a un asesino en serie que tiene un solo motivo: revivir el pasado. En su camino, conoce a Elisa Matos, una arqueóloga madura que roba el corazón del periodista y que funge como pieza clave en el enigma del "Asesino ritual", nombre acuñado por los medios para dar a conocer al mundo al asesino serial obsesionado con el pasado del pueblo mexicano.
No, no es una novela sacada de la manga de Dan Brown. No es un simple triller para entretener por un rato al lector. Esquinca hace un uso de la palabra impresionante, te atrapa de principio a fin y te deja con ganas de más. A lo largo de 391 páginas (versión Epub), Esquinca nos presenta una novela que oscila entre lo fantástico y lo policíaco, nos lleva de la mano a distintos lugares turísticos de la ciudad de México, nos obliga a buscar referencias históricas, turísticas, culturales y arqueológicas. Los capítulos son cortos y la prosa ligera, lo que hace que sea fácil y rápido de leer, además de que la estructura de la novela alterna entre notas periodísticas, lo que la hace mas dinámica y fluida.
Llegué a "Toda la sangre" por una recomendación de mi jefe en una plática de libros y películas. Después de hacerle honor a esa maña muy mía de apilar lecturas, en junio le tocó el turno a Esquinca y ¡oh, sorpresa! superó mis expectativas. No me mal interpreten, sabía que me toparía con una buena lectura, ya que la recomendación viene de muy buena fuente, pero no me esperaba que fuese tan interesante y tan bien armada.
Después de terminada, investigué un poco sobre el autor y me percaté de que la lectura que hoy les comparto, forma parte de una saga (misma que ya tengo en la mira), además de una serie. Siendo parte de una saga "Toda la sangre" es una novela interdependiente, se puede leer por separado sin necesidad de haber leído los dos títulos anteriores a esta entrega. Aunque el autor hace guiños a los otros títulos, no interfiere en interpretación y entendimiento el no haberlos leído antes.
Este libro, con una línea de tiempo contemporanea, me hizo recordar mi lectura "Amor y conquista" de Marisol Martín del Campo, donde narra la vida de Malinalli, mal llamada "La Malinche". Me vi envuelta en una curiosidad que solo san Google pudo aliviar, siendo mi aliado respondiendo dudas respecto a Antiguos dioses o prácticas antiguas, mismas que solo vi por encimita en la primaria y secundaria.
Definitivamente Esquinca llega a mi librero a reforzar ese sentimiento de preferencia hacia la literatura mexicana. Espero conseguir pronto los demás libros de la saga y conocer el pasado y futuro de Casasola.
Como ya saben, les dejo mis notitas resaltadas, ahora en mi Kobo (mención no patrocinada) para que se animen a leerlo:
"¿Sabes qué es lo único que importa? No tener miedo a morir y ser parte de las estadísticas. La gran mayoría de los habitantes de esta ciudad viven atemorizados y, además, se la pasan quejándose de todo. Padecen la urbe. ¿Por qué no se largan entonces? La única manera de disfrutar esta ciudad en no teniendo miedo."
"Los mexicanos tenían la fama de que se burlaban de la muerte, de que la retaban y se comían calaveras de azúcar el 2 de noviembre, pero bastaba asistir a un velorio para darse cuenta de que eso era una mentira y un gancho publicitario, que en el fondo los mexicanos tenían una visión de la muerte tan solemne y atormentada como casi todos los países del mundo."
"Lo dijo J.M. G. Le Clézio: "La sangre es el símbolo de esta ebriedad mística, que permite el reencuentro entre los hombres y sus dioses."
"La fuerza de los pueblos proviene de sus mitologías."
"Lo que te define es aquello que tú amas, no aquello que te ama a ti."

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