Creo que no me canso de repetirlo en la mayoría de las reseñas que comparto, y aunque es algo que me queda claro y de lo que no tengo dudas, siempre que leo algo que me marca no deja de sonarme esa frasecita en mi cabeza: “Las palabras tienen poder y tienen magia”, incluso las más comunes, aquellas expresiones que usamos a diario y que no somos conscientes del impacto que pueden tener en otras personas. Claro ejemplo de esto es Galeano, con una prosa sencilla logra tocar el alma del lector en cada uno de los relatos de este libro.
No recuerdo cuánto tiempo tenía Galeano esperando, apacible
en el librero, su turno para ser leído. Lo que sí recuerdo es que alguna vez
leí por ahí algunos de los relatos y llegué a ver entrevistas del autor que me atrapaban
con sus palabras y me sacaban de mi realidad, en verdad el señor tenía el poder
oral y escrito de captar mi atención y dejarme pensando después de aquellos breves
encuentros, lo que me empujó a adquirir el libro, mismo que terminé hace meses
y que hoy les comparto.
“El libro de los abrazos” es una compilación de relatos, pensamientos,
memorias o sueños cargados de fantasía y prosa poética, en donde el autor habla
acerca de la amistad, los sueños, la pobreza, el arte, la libertad, el exilio, el
dolor, el amor o el desamor y muchos temas más, incluso algunos de sus relatos
son tributos a grandes escritores y poetas como Onetti, Neruda, Cortázar o
Benedetti. Además de tener las palabras del autor plasmadas en hojas, Galeano
nos regala dibujos que acompañan a cada uno de los pequeños relatos del libro,
mismos que van de la mano con el tema que expone.
Si es grato escuchar a Galeano, leerlo es toda una
experiencia, un viaje en el que todas las emociones salen a flote y el autor
arranca risas, suspiros o lágrimas; Galeano transmite la pasión por las
palabras y toca el corazón con las mismas. El autor se siente tan cercano, que
parece que justo en el momento en el que leía lo tenía de frente, expresándose de
una forma espontánea y genuina.
Galeano llegó en un momento de mi vida en que necesitaba el
cobijo de su pluma. Incluso hoy, meses después de haber terminado su lectura y
cada que siento que el mundo se me viene encima, cada que no encuentro la
salida, suelo volver a sus páginas y es ahí cuando Galeano aparece para darme
una lucecita de esperanza y para abrazarme con sus palabras.
Un libro conmovedor, profundo y lleno de amor.

Si no lo han leído les dejo unos fragmentos para que se den
idea de lo bonita que es la obra de Galeano:
“No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los
párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en
la garganta.”
“Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme,
desdúdeme.”
“No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su
viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca
gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que
pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele.
Pequeña Muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos
nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña
Muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.”
“¿Para qué escribe uno, sino es para juntar sus pedazos?”
"Desatar las voces, desensoñar los sueños: escribo
queriendo revelar lo real maravilloso, y descubro lo real maravilloso en el
exacto centro de lo real horroroso de América.
En estas tierras, la cabeza del dios Eleggúa lleva la muerte
en la nuca y la vida en la cara. Cada promesa es una amenaza; cada pérdida, un
encuentro. De los miedos nacen los corajes; y de las dudas, las certezas. Los
sueños anuncian otra realidad posible y los delirios, otra razón.
Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que
somos. La identidad no es una pieza de museo, quietecita en la vitrina, sino la
siempre asombrosa síntesis de las contradicciones nuestras de cada día.
En esa fe, fugitiva, creo. Me resulta la única fe digna de
confianza, por lo mucho que se parece al bicho humano, jodido pero sagrado, y a
la loca aventura de vivir en el mundo".



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