María Antonieta Rivas Mercado fue traductora, actriz, escritora, dramaturga, profesora , impulsora del arte de la
cultura en México; fue la única mujer que participó en el grupo de los
Contemporáneos y en el Teatro “Ulises” colaborando con Carlos Pellicer,
Salvador Novo, Xavier Villaurrutia o Jorge Cuesta por mencionar a algunos.
Antonieta era una mujer
polifacética y con un gran talento. Como prueba, los textos presentados en
esta recopilación de Tayde Acosta Gamas. El primer tomo contiene ensayos,
cuentos, una novela inconclusa, notas varias, traducciones, entrevistas, teatro
y la crónica de la campaña de José Vasconcelos, la cual él mismo publicaría en
su revista “La Antorcha” después de la muerte de Tonieta.
También se muestran fotografías
de Antonieta con el grupo de Los Contemporáneos o dando vida a personajes en el
grupo de teatro “Ulises”; cada uno de los documentos que contiene el libro son
evidencia del genio, la preparación y la grandeza de Antonieta, una figura ilustre
de la historia mexicana.
Después de conocer la figura de Antonieta a través de la pluma de Blair, es muy bonito leer sus palabras y conocerla a través de las mismas. Antonieta desbordaba pasión y amor por el arte, por la cultura y por México, plasmando esos sentimientos en cada uno de sus escritos.
Espero leer pronto el Tomo ll, ya
les contaré qué tal. Mientras tanto, les dejo algunos fragmentos de su obra:
[…] Un hombre venido de lejos
hablaba y su voz, al recoger las palabras de todos los días, las vestía de
nuevo. Hablaba del hombre y las verdades del espíritu se hacían tangibles, y
los hombres que le oían comenzaban a sentir que dentro del pecho algo vivo se
agitaba. En el vacío de su espíritu se dibujaba primero imprecisa, poco más
tarde firme, la forma que su voluntad adquiría. Y de sus corazones dormidos,
tímidamente comenzaban a brotar plantas de amor, en un principio descoloridas
como la cebada que adorna los altares en Semana Santa, recias luego con la
fuerza oculta en la palabra del hombre. (Cuento “Un espía de buena voluntad”)
El teatro debe su nombre a la
revista Ulises. Ésta es ya el héroe; el otro hemos querido que sea el barco. El
héroe sin el barco no podría surcar el proceloso mar. El barco sin el héroe se
perdería seguramente o, cuando menos, su viaje sería innecesario. Vamos en
busca del mar; un mar tranquilo, favorable, sin tormentas ni tempestades.
A los críticos no les gustó el
Orfeo, pero a mi hijo sí. El argumento no es mío. Sólo los niños podrían entrar
en el reino de los cielos, y no hay que olvidar que Cocteau dice que “ese es el
reino de la poesía”.




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