Ir al contenido principal

Los recuerdos del porvenir, Elena Garro.




“…Aquí estaré con mi amor a solas como recuerdo del porvenir por los siglos de los siglos”.

México es un país rico en recursos, cultura y gente, pero también es rico en literatura; grandes autores han dejado huella, trascendiendo en la historia de las letras mexicanas gracias a su talento y arte en las mismas: Fernando del Paso, Efraín Huerta, Sabines, Rosario Castellanos, Juan Rulfo, Octavio Paz, Juan José Arreola y muchos más. Elena Garro es una de ellos también, gran escritora y dramaturga, considerada precursora del realismo mágico en México. En definitiva es una de mis escritoras favoritas, desde que la leí por primera vez con "Los recueerdos del porvenir" (lectura que hoy les comparto) y tiempo después con "La semana de colores", se ha ganado un lugar privilegiado en el librero.



Los recuerdos del porvenir es la obra cumbre y primera novela de la autora, escrita en 1953 y publicada diez años después siendo el primer interesado en su publicación Octavio Paz, esposo de Garro en aquél entonces. Dicha obra fue galardonada el mismo año en que fue publicada con el premio Xavier Villaurrutia.

Garro nos lleva hasta Ixtepec, un pueblito oculto en el sur de México poco antes de la Guerra Cristera y los comienzos de la misma, donde el fantasma de la Revolución Mexicana aún se percibe en el ambiente del pueblo. Ixtepec funge también como narrador de la historia, con una voz melancólica nos relata los hechos ocurridos a través de sus calles y la vida de sus habitantes, cuando el General Francisco Rosas, su tropa y sus amantes se sitúan en su tierra, para imponer y hacer valer su ley. El pueblo vive sometido y su destino depende del estado anímico de Gral. Rosas, el cual, está a la merced de su querida, la bella Julia. Los lugareños atribuyen su buena o mala suerte a dicha mujer, la cual no termina de encajar en el entorno del pueblo.

Un día llega un extraño forastero al pueblo, para entorpecer la opresiva calma impuesta por el gobierno, marcando un antes y un después en la historia. El forastero y los hermanos Moncada forman parte crucial en el principio y fin de la tragedia, que Ixtepec, recuerda y narra con nostalgia.
Cabe destacar que Ixtepec desempeña un papel que va más allá de escenario y narrador, siente y vive cada acontecimiento, es como si los habitantes y su pueblo estuvieran conectados de tal forma que son uno mismo. La fuerza de los personajes es magnífica, son entrañables, únicos y están muy bien retratados,  transmiten a la perfección sus miedos, pesares, ansias de libertad, indignaciones, esperanzas y sueños.

Con Los recuerdos del porvenir, Garro nos regala una historia de amor que se ve envuelta en tragedias, hizo un uso admirable con las letras, me hizo sentir parte de la historia, parte de Ixtepec. El libro es tan adictivo que no lo pude soltar para nada, incluso no quería que terminara, mi tiempo se detenía al pasar las páginas. Garro tiene esa magia de transportarte en el tiempo y de jugar con la percepción del mismo. Si no la han leído, háganlo, no saben de la magia que se están perdiendo.


Como siempre, les dejo algunos fragmentos. 


Isabel, solitaria, se refugió cerca de un pilar y ocupó una silla bajo las guías de la buganvilia. Distraída, arrancaba racimos de flores y las rompía con los dientes. Tomás Segovia se inclinó ante ella. La joven lo miró sin verlo; le molestaba la pretendida belleza de aquel hombre pequeño, de cabellos rizados y facciones delicadas como las de una mujer.

-¿Bailas, Isabelita?
-No.
Tomás Segovia no se inmutó ante la negativa; acercó una silla y complacido se sentó al lado de su amiga. Después de unos instantes buscó un papel en uno de sus bolsillos y lo tendió a Isabel que lo cogió interrogante.
-Mi último poema… Está dedicado a ti…
El joven boticario seguía estregado a fabricar versos; su amor a la poesía era invariable. Isabel leyó el poema con desgano.
-¿Ésa soy yo?
-Sí, criatura divina- afirmó Segovia parpadeando para dar mayor énfasis a sus palabras. “Qué más da que sea ella o cualquier otra? Amo a un ser insensible a la poesía: Sí, a la Poesía… con mayúscula…”, se dijo Segovia con tristeza.
-“¡Cual pluma en los confines del olvido!”- leyó Isabel interrumpiéndolo en sus pensamientos. Y la joven lanzó una carcajada que atravesó la fiesta e hizo que su padre la mirara sobresaltado. Tomás no se ofendió por el comentario alegre de su amiga. Su risa le sirvió para elaborar una teoría complicada sobre “el arte maléfico de la coquetería”. Isabel lo dejó hablar. Descorazonado por el silencio de su amada, Segovia se alejó de ella para refugiarse junto a un pilar vecino desde donde podía observar a la joven. Le gustaban los amores “imposibles”; le dejaban “el gusto exquisito del fracaso”.


Estoy y estuve en muchos ojos. Yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga.


Quisiera no tener memoria o convertirme en el piadoso polvo para escapar a la condena de mirarme. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Amo y señor de mis palabras. Fernando del Paso.

Hace casi un mes que falleció uno de los máximos representantes de las letras mexicanas y uno de mis escritores favoritos. Recuerdo que cuando me enteré de la noticia pasé de la sorpresa a la incredulidad y después a la tristeza. Casi de inmediato la nostalgia me invadió y recordé cómo Don Fernando marcó mi vida con obras como “Palinuro de México” y “Noticias del Imperio” , esta última leída a inicios de este año, por lo tanto, aún me persiguen Carlota y sus monólogos; una vez que se entra al mundo de Don Fernando del Paso, no es tan fácil escapar de la magia de sus palabras y queda esa inquietud de volver a ellas, aunque sea sólo hojeando y releyendo las partes que más provocan conmoción. Entonces, recordé que no hace mucho tiempo en una de esas visitas “de doctor” a la librería de mi ciudad (ajá, ni yo me la creo) en una mesa de liquidación, me topé con varios títulos interesantes, uno de ellos: “Amo y señor de mis palabras” de Don Fernando, y obvio no lo pude dejar, a...

Amor y conquista, Marisol Martín del Campo.

De un tiempo para acá la novela histórica ha tomado protagonismo en mis lecturas, curiosamente de manera involuntaria. Hace meses que leí el libro que hoy reseño, es otro de los libros que tienen una historia muy independiente a la que me contaron sus páginas y que marcó un antes y un después de su lectura en mi vida. "Amor y conquista" es un libro muy especial en mi librero, la manera en la que llegó a mis manos y lo mucho que me enseñó con su lectura y con los comentarios que intercambié con aquella persona que me acercó a Martín del Campo hicieron que reflexionara acerca de que mientras más conozco, más ignoro; es como si mi mundo se hiciera cada vez más grande, sorprendente y misterioso y me llama a adentrarme en temas que, hace un año, no eran de mi interés. Marisol Martín del Campo recrea la vida de un personaje polémico,  segregado, mal interpretado en la  historia  y  pieza clave en la Conquista de México: “Malinalli” o “Doña Marina”, e...

La hora de la estrella. Clarice Lispector.

 Clarice Lispector.  Hace poco escuché una palabra con la cual me he obsesionado: “Fanopea” . Tomando la definición de mi maestro del curso de poesía al que todavía asisto virtualmente, la fanopea es la codificación mental de la poesía; es la traducción de la palabra en la imagen mental/emocional; esta cualidad de la poesía, el convertir la palabra en imagen y en sentimiento para el lector, le otorga un significado al texto. Cuando escuché este concepto, sin mediación de tiempo, enlisté en mi mente algunos escritores que habían logrado, a través de la palabra, remover mis emociones y crear un torbellino que tarda tiempo en apaciguarse. La primera en aparecer en esa lista es Clarice Lispector. Los motivos son varios: este año me he acercado más a su obra a través de sus cuentos y de dos novelas “Un soplo de vida” y “La hora de la estrella” , siendo este último título el que hoy les comparto. El segundo motivo y no menos importante se relaciona con el estilo de la escri...