Hace meses que terminé el libro que hoy reseño, padecía de un
bloqueo que me impedía escribir esta y otras reseñas, fueron varias las ocasiones
que me senté frente mi computadora y mi mente quedaba en blanco; sabía qué
quería decir acerca de lo que me dejó Pessoa pero no encontraba las palabras
para hacerlo; curiosamente, así como el bloqueo llegó, de buenas a primeras
desapareció… En fin, cosas de la vida que uno no se explica.
Como casi todas mis lecturas del 2018 Fernando Pessoa llegó
a mí gracias a recomendaciones y comentarios acerca de su legado en las letras,
antes de adentrarme a su prosa, lo conocí por verso a través de una antología
poética que reúne obras de sus principales heterónimos. Creo que eso fue una de
las principales cosas que llamó mi atención hacia Pessoa, su vida y obra es
impresionante, inmensurable. Plasmada en más de 100 heterónimos: Ricardo Reis,
Álvaro de Campos o Alberto Caeiro, por mencionar algunos, Pessoa hace gala de
su genio en la literatura.
Otro punto que quisiera destacar y que hizo que no
postergara la lectura de Pessoa es la admiración que le tenía Saramago (uno de
mis escritores favoritos, de los consentidos en mi librero) el hecho de que
Saramago le dedicara una obra a uno de los heterónimos de Pessoa: “El año de la
muerte de Ricardo Reis” me motivó a leer a tan enigmático y complejo autor.
“El libro del Desasosiego” es el diario íntimo de Bernardo
Soares, uno de los heterónimos más complejos y más parecidos a Pessoa, el mismo
autor lo confiesa: “es un semi-heterónimo, porque, no siendo su personalidad la
mía, es, no diferente de la mía, sino una simple mutilación de ella.” Por lo
tanto se reconoce como la obra más cercana a Pessoa, además de que es una obra considerada
como inconclusa y sin orden específico, y es que el genio de Pessoa fue
descubierto después de su muerte, cuando se encontró en un baúl más de 25 mil
hojas con sus pensamientos, con los escritos que hoy en día lo hacen uno de los
escritores portugueses más importantes del siglo XX.
Es una obra que te invita a pensar en cada una de sus 481
entradas (y otras más que se han ido añadiendo conforme la reeditan); está cargada
de filosofía y pensamientos profundos, hice una introspección junto a Bernardo
Soares y en algún momento me apropié de sus pensamientos y no sólo por la prosa
tan exquisita del autor, sino porque de alguna manera, Pessoa plasma aquellos
pensamientos o sentimientos (me atrevo a generalizar) aquello que todos hemos
experimentado pero no sabemos describir, les puedo jurar que en algunas partes
del libro Pessoa ponía un espejo frente a mí, reflejando mis pensamientos y
sentimientos en sus palabras.
El libro del Desasosiego es el talento de Pessoa en su
máximo esplendor, es un libro para leer despacito, sin prisa, saboreando cada
uno de los párrafos, y después de terminarlo abrirlo en cualquier página y deleitarse
con la prosa del autor, reconfortarse con su pluma.
Pessoa es tan grande y basto que no me alcanzará la vida
para conocer su obra completa, su poesía y prosa tienen un lugar especial en mi
librero… quedé encantada con el libro, tan así que sigo en la eterna búsqueda
del autor en sus obras.
Les dejo algunos fragmentos para que se den una idea de la
calidad de la pluma de Pessoa.
~Pedí tan poco a la vida y ese mismo poco la vida me lo negó.
[...] como quien niega la limosna no por falta de buena alma, sino por tener
que desabrocharse la chaqueta.~
~Que nuestro amor sea una oración... Dame la unción de verte,
que yo haré de mis momentos de soñarte un rosario donde mis tedios serán
padresnuestros y mis angustias avesmarías...~
~Amo todo esto, tal vez porque no tenga otra cosa que amar –o
tal vez, también, porque nada hay que valga el amor de un alma, y, si tenemos
que darlo por sentimiento, tanto vale darlo al pequeño aspecto de mi tintero
como a la gran indiferencia de las estrellas.~
~Estoy escribiendo, a fin de cuentas, como fuga y refugio. Evito
las ideas. Olvido las expresiones exactas, y ellas se me abrillantan en el acto
físico de escribir, como si fueran producto de la pluma misma.~
~El mal romántico es este: es querer la luna como si hubiera
alguna manera de obtenerla.~
~Tengo la impresión de que he conocido horas de todos los
colores, amores de todos los sabores, ansias de todos los tamaños. Me he
excedido por la vida y nunca me he bastado ni me he sobresaltado bastándome.~
~Amé, como Shelley, a Antígona antes de tiempo: todo amor
temporal no tuvo para mí otro gusto sino el de recordarme aquello que perdí.~
~Leo y me abandono, no a la lectura, sino a mí mismo.~




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